HISTORIA DE LA IGLESIA PARROQUIAL

POR Mª MERCEDES SANZ DE ANDRÉS

"La iglesia de Nuestra Señora del Rosario del pueblo de San Cristóbal de Segovia se comenzó a construir en 1961. El día 13 de junio, con motivo de la festividad de San Antonio de Padua, se puso la primera piedra en presencia del entonces obispo don Daniel Llorente de Federico procediéndose a su bendición el día 16 de septiembre de 1962.



Sin embargo, la primitiva iglesia que tuvo el pueblo de San Cristóbal era medieval y se encontraba emplazada fuera del núcleo poblacional. Esta primitiva iglesia románica estaba bajo la advocación de San Cristóbal, santo muy popular en la Edad Media. En la fachada occidental de la iglesia y mirando hacia la ciudad de Segovia, se alzaba la torre semicircular construida en sillares de granito.

Su arquitectura respondía más a un carácter defensivo y militar que religioso. El interior de la iglesia estaba cubierto con bóveda de cañón realizada en mampostería y en ella se extendía un armazón de madera. Es muy probable que a finales del siglo XVII o inicios del XVIII se cambiara de advocación pasando a denominarse iglesia de Nuestra Señora del Rosario.

Fue en 1736 cuando se levanta una capilla dedicada a esta advocación. Con la titularidad de Nuestra Señora del Rosario, la parroquia adquiere un retablo destinado para la capilla mayor el día 8 de noviembre de 1717. Este retablo, procedía del Alcázar de Segovia colocándose en el ábside el 1 de octubre de 1719 con motivo de la festividad del Rosario.


En el año 1958 esta primitiva iglesia se encontraba en mal estado de conservación y alejada de la población, por lo que el párroco comenzó a plantearse la construcción de una nueva iglesia. Para el proyecto de construcción se presentaron dos propuestas. Una de ellas de los arquitectos Heliodoro Dols, Emilio Chinarro y José Luís Esteve y el segundo por el arquitecto Pedro Escorial y el aparejado Alberto García con un presupuesto de 382.518 `64. Para abaratar costes algunos elementos de la antigua iglesia se trasladaron al nuevo emplazamiento como los capiteles, columnas, pila bautismal, arcos, campanas, retablos, imágenes y orfebrería.

En su interior podemos ver importantes obras artísticas como los capiteles medievales, o un retablo dedicado a San Roque del siglo XVI atribuido a Diego de Aguilar y al Maestro Maello; una Virgen del Rosario del siglo XVI atribuida a Pedro de Bolduque;  la pila bautismal y el púlpito del siglo XV o un Cristo bajo la adoración de los Afligidos de inicios del siglo XVIII.

Las cofradías y devociones populares se han mantenido en el tiempo. La historia de las cofradías está estrechamente vinculada a pobres, enfermos y cuidados de los necesitados. En San Cristóbal a partir del siglo XVIII se documentan dos cofradías: Nuestra Señora del Rosario (1733) y la Santa Vera Cruz (1760) y que está asociada a una de las obras de misericordia: dar sepultura a los difuntos.

A estas devociones hay que añadir la de San Antonio de Padua que tenía su culto en la ermita que llevaba su nombre, ermita que era del pueblo y “sostenida por los fieles”. De esta ermita procede la imagen titular de San Antonio de Padua del siglo XVIII y de gran calidad artística así como diferentes tallas de San José y San Antonio Abad.

La actual iglesia de Nuestra Señora del Rosario es espejo de fe y religiosidad de sus habitantes. En los últimos años su riqueza artística se ha incrementado al decorarse con unas pinturas neorrománicas siguiendo el modelo de las pinturas románicas de Santa María de Tahull, trasladadas al Museo de Cataluña. De este modo el ábside tiene como protagonista a la Virgen en Majestad –Virgen Kiriotisa-, entronizada con el Niño. Está ricamente vestida con túnica y manto de ampulosos pliegues.

El Niño, vestido como un filósofo antiguo, lleva nimbo crucífero y en su actitud sedente se le representa como Doctor de la Ley. En este espacio del ábside se representa la Epifanía. En el primer arco triunfal encontramos la Pesca Milagrosa, La Anunciación, la Visitación, el Nacimiento y la Presentación en el Templo. En el arco preabsidial se representa en la parte central el Cordero Pascual y en los laterales los Apóstoles. Todo ello presidido por la Dextera Dómini o Mano de Dios con decoración geométrica del arco del ábside de Santa María de Taüll.


La iglesia cuenta con un extraordinario frontal de altar de eco medieval y réplica de un frontal que se encuentra en el Museo Nacional de Arte de Cataluña de finales del siglo XIII. En la calle central se narran diferentes escenas de la vida de San Cristóbal y a ambos lados los arcángeles Gabriel y Miguel. Cuando se cierra el tríptico hay representada la Última Cena de gran belleza artística y espiritual.

Mª. Mercedes Sanz de Andrés