GRUPO DE LITURGIA




PRESENTACIÓN




¿QUÉ ES LA LITURGIA?


Palabra proveniente del griego clásico leitourgía, que indica la acción o iniciativa en favor del pueblo, ciudad, estado o divinidad. La definición de Liturgia que se desprende del Vaticano II es la siguiente: “Una acción sagrada a través de la cual, con un rito, en la iglesia y mediante la iglesia, se ejerce y continua la obra sacerdotal de Cristo, es decir, la santificación de los hombres y la glorificación de Dios”.


CONSEJOS PARA LEER EN PÚBLICO



1º Leerse la lectura antes. Si puede ser, en voz alta y un par de veces. Leerla para entender bien su sentido, y para ver qué entonación hay que dar a cada frase, cuáles son las frases que hay que resaltar, donde están los puntos y las comas, con qué palabras puede uno tropezar, etc.

2º Estar a punto y acercarse al ambón en el momento oportuno, es decir, no cuando se está diciendo o cantando otra cosa. Y procurar que no se tenga que venir desde un lugar apartado de la iglesia: si es necesario, acercarse discretamente antes del momento de subir.

3º Cuando se está ante el ambón, vigilar la posición del cuerpo. No se trata de adoptar posturas rígidas, pero tampoco será bueno leer con las manos en los bolsillos o con las piernas cruzadas.

4º Situarse a distancia adecuada del micrófono para que se oiga bien. Ya que por culpa de la distancia muy a menudo se oye mal. No empezar, por lo tanto, hasta que el micrófono esté a la medida del lector (y saber cuál es la medida correcta tiene que haberse aprendido antes: a un palmo de la boca suele ser la colocación adecuada). Y recordar que los golpes que se dan o los ruidos que se hacen ante el micrófono se amplifican.

5º No comenzar nunca sin que haya absoluto silencio y la gente esté realmente atenta.

6º Leer despacio y mantener un tono general de calma. Se trata de llegar al ambón, respirar antes de empezar a leer, leer haciendo pausas en las comas y haciendo una respiración completa en cada punto, hacer una pausa al final antes de decir “Palabra de Dios”, escuchar desde el ambón la respuesta del pueblo, y volver al asiento. Aprender a leer sin prisas, con aplomo y seguridad, ciertamente cuesta: por eso es importante hacer cuantos ensayos y pruebas sean necesarios: ¡es la única forma!

7º Vocalizar. Es decir, resaltar cada sílaba, mover los labios y la boca, no atropellarse. Sin afectación ni comedia, pero recordando que se está “actuando” en público, y que el público tiene que captarlo bien. Y una actuación no es una conversación de calle.

8º No bajar el tono en los finales de frase. Las últimas sílabas de cada frase tienen que oirse igual de bien que todas las demás. Y, en cambio, resulta que a menudo en estas sílabas se baja el tono y se hacen ininteligibles.

9º Procurar leer con la cabeza alta. La voz resulta más facil de captar y el tono más alto. Si es necesario, coger el libro, levantándolo, para no tener que bajar la cabeza.

10º Antes de comenzar la lectura, mirar a la gente. Al final, decir “Palabra de Dios” mirando a la gente. Y a lo largo de la lectura, si sale natural, mirar también de vez en cuando. Estas miradas en medio de la lectura no tienen que imponerse como una obligación: si no sale natural, es mejor limitarse a mirar al principio y al final, y el resto del tiempo concentrarse en leer bien. Pero si nos resulta fácil, puede ser útil hacerlo, especialmente en las frases más relevantes: ayuda a resaltarlas, a crear clima comunicativo, y a leer más despacio.